Un pastor americano trabajó como voluntario en Lesbos con EuroRelief. Y escribió su experiencia.

Encontré a un joven afgano en el campo Moria. Después de complementar su inglés, el joven me pidió que esperara un momento. ¡Entro a la tienda de su familia y volvió con un plato grande de dulce de azúcar afgano hecho en casa! ¡Tome un pedazo pequeño pero el insistió que tomara cinco o diez pedazos! Me invito que volviera más tarde.

Al final del día estaba recogiendo basura cuando un hombre me dijo, “tu organización es la mejor. Sin ella, no habría vida aquí”. Le pregunte de donde era y me dijo “Somalia”. Mientras me sacaba los guantes le dije como oraba por este país que sufre tanta violencia. Me dio un abrazo grande y me invito a que nos juntáramos de nuevo.

El joven anterior fue alguien que me encontré por primera vez hace casi dos años atrás en el campamento. En ese tiempo él se había mofado de mi diciendo que nuestros soldados habían matado a su familia, pero desde entonces nos hemos hecho amigos. Cuando me vio hoy, me dio un abrazo y me dio la bienvenida.

Amor por otros aquí es expresado con abrazos y estirándose la mano. Respeto mutuo y dar dignidad es todo parte de un día de ‘trabajo’ en campo de refugiados. Soy la persona más feliz sirviendo a esta gente que se encuentran en una situación vulnerable y dejarles saber que ellos importan a Dios y a mí.

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First responders